El día que Messi jugó en Rafaela: la historia y el recuerdo de su paso por la cancha de Ben Hur
Fue en 1998, cuando tenía 11 años y todavía vestía la camiseta de Newell’s. Lionel Messi participó del tradicional torneo infantil de Ben Hur y dejó recuerdos que aún perduran en la institución. Aníbal Carrizo, histórico colaborador del club, evocó cómo era aquel chico tímido que ya marcaba diferencias con la pelota.
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Mucho antes de conquistar el mundo con la Selección argentina, ganar múltiples Balones de Oro y convertirse en una leyenda del fútbol, Lionel Messi tuvo una escala en Rafaela. Fue en 1998, con apenas 11 años, cuando llegó junto a Newell’s para participar del tradicional torneo de fútbol infantil organizado por Ben Hur.
Aquella visita quedó inmortalizada en fotografías y, especialmente, en la memoria de quienes compartieron esos días con un niño que todavía estaba lejos de imaginar el extraordinario recorrido profesional que tendría por delante.
Uno de ellos es Aníbal Carrizo, histórico utilero y colaborador de Ben Hur, quien recibió al pequeño Messi y a otros chicos durante la competencia.
“Era un pibe más”
Carrizo recordó que, fuera de la cancha, Messi se comportaba como cualquier otro niño que llegaba a Rafaela para disputar el certamen. “Era un pibe más. Como a todos los que vienen a Rafaela para este torneo, le abrimos la puerta. Era muy tímido y le gustaba andar en bicicleta”, recordó.
Por entonces, Messi ya atravesaba el tratamiento hormonal relacionado con su crecimiento. Carrizo conserva también la imagen de aquel pequeño jugador aplicándose las inyecciones que formaban parte de ese proceso.
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Pero cuando aparecía la pelota, algo cambiaba. “En la cancha, con la pelota en su poder, marcaba diferencia sobre el resto. Había otros chicos de gran nivel, pero Messi, con un toque de calidad, definía los partidos a su criterio”, rememoró. Newell’s terminaría consagrándose campeón de aquella categoría.
De rival imposible a huésped de una familia rafaelina
La historia no quedó limitada a los partidos. Durante los momentos de descanso, Messi compartió tiempo en la casa de Carrizo junto a otros chicos. “Después, durante el tiempo de descanso, era uno más en casa”, contó el utilero.
Una de aquellas jornadas quedó registrada en una fotografía que con el paso de los años adquirió un enorme valor emocional: Messi aparece rodeado por otros niños mientras vestía la camiseta rojinegra.
La imagen, posteriormente trabajada por el fotógrafo rafaelino Jorge Barrera, permanece como uno de los testimonios de aquella inesperada conexión entre Rafaela y quien terminaría convirtiéndose en una de las máximas figuras de la historia del fútbol.
Messi ya hacía goles de a montones en Newell’s
Los registros de la Asociación Rosarina de Fútbol indican que Lionel Andrés Messi fue fichado por Newell’s Old Boys el 30 de marzo de 1994, cuando tenía seis años. Una semana después disputó su primer encuentro frente a Pablo VI y convirtió cuatro goles en la victoria 6-0.
Su capacidad goleadora se sostuvo durante toda su etapa infantil. En 1994 terminó con 40 tantos en 29 partidos; convirtió 36 en 30 encuentros durante 1995; 36 en 27 en 1996; 40 en 36 durante 1997; 27 en 25 en 1998 y otros 55 en 29 durante 1999.
En total, según esos registros, acumuló 234 goles en 176 encuentros, con un promedio de 1,33 tantos por partido. Aquel grupo sería conocido como “La Máquina 87”, en referencia al año de nacimiento de sus integrantes.
De Rafaela a una historia que cambiaría el fútbol
Messi había comenzado en 1997 el tratamiento por su problema de crecimiento. Algunos años más tarde surgiría la posibilidad de continuar su formación fuera del país.
Luego de distintas gestiones y pruebas, viajó a España en septiembre de 2000 y fue observado por Barcelona. Allí comenzó la historia que derivaría en el célebre acuerdo inicial firmado en una servilleta y en una carrera que modificaría para siempre la dimensión de aquel niño rosarino. Décadas después, aquellas imágenes tomadas en Rafaela adquirieron otro significado.
En Ben Hur no recuerdan al campeón del mundo ni al ganador de los grandes premios individuales. Recuerdan, fundamentalmente, al chico de 11 años que andaba en bicicleta, compartía una casa como uno más y, cuando entraba a la cancha, empezaba a mostrar que con la pelota podía hacer cosas diferentes.
Con información de El Litoral

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