Más que una norma: la importancia de los protocolos de género en el deporte
Desde 2018, los clubes avanzan en la implementación de medidas para actuar ante denuncias de abuso y violencia de género, en un proceso que también se replica en ligas y equipos de todo el mundo.
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El deporte argentino, y especialmente el fútbol, no ha quedado al margen de una problemática global: la violencia de género y los abusos dentro de ámbitos históricamente masculinizados.
En los últimos años, denuncias que involucraron a futbolistas, entrenadores y dirigentes expusieron la necesidad de contar con herramientas concretas para prevenir, intervenir y acompañar a las víctimas.
En ese marco, los protocolos de género comenzaron a consolidarse como una respuesta institucional clave, en línea con lo que ya ocurre en otras ligas y grandes clubes del mundo.
El origen: Vélez, pionero en 2018
El primer antecedente formal en el país se dio en 2018, cuando el Club Atlético Vélez Sarsfield creó un área específica de violencia de género y desarrolló su protocolo de actuación.
Desde 2020, impulsados por el contexto social y casos mediáticos, instituciones como San Lorenzo, Rosario Central, Racing Club y Newell's Old Boys avanzaron en la implementación de herramientas similares.
Para 2022, cerca del 19% de los clubes contaba con protocolos activos, mientras que otro 23% estaba en proceso de desarrollo.
Hoy en 2026 aproximadamente el 60% de los clubes en Argentina carecen de un protocolo específico de actuación ante situaciones de violencia de género: 9 de cada 10 clubes sostienen "no tener problemas" de violencia de género, lo que influye en la baja prioridad para sancionar estas normativas.
El respaldo legal: leyes que obligan a actuar
El marco legal que ampara y fundamenta los protocolos de género en los clubes en Argentina se compone de tratados internacionales, leyes nacionales y normativas provinciales específicas que obligan o recomiendan la creación de estos instrumentos para garantizar espacios libres de violencia.
Ley 26.485 (Ley de Protección Integral): Es la piedra angular. Su objetivo es prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en todos los ámbitos donde desarrollen sus relaciones interpersonales, incluyendo los clubes deportivos.
Ley 27.499 (Ley Micaela): Establece la capacitación obligatoria en género. Si bien originalmente es para los tres poderes del Estado, ha sido adaptada y extendida mediante leyes provinciales y ordenanzas municipales para que sea obligatoria en clubes y entidades deportivas.
Ley 26.743 (Identidad de Género): Garantiza que todas las personas sean tratadas de acuerdo con su identidad de género autopercibida, lo cual debe verse reflejado en la normativa interna del club para evitar la discriminación.
Ley 20.655 (Ley del Deporte): Existen proyectos y actualizaciones para incorporar explícitamente el deber de las asociaciones civiles de dictar un protocolo institucional de prevención e intervención ante situaciones de violencia.
A nivel del marco internacional, vale destacar la CEDAW, que es la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, que tiene jerarquía constitucional en Argentina.
Del mismo modo, es relevante el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo, sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, aplicable a los empleados y trabajadores de los clubes.
A estas normativas se suman las leyes sobre el tema que tiene cada una de las provincias y jurisdicciones, que incorporan la perspectiva de género y obligan a las instituciones a garantizar entornos libres de violencia.

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