De la Copa Libertadores a vender sándwiches en bicicleta: la historia de Matías Rosso tras perder la visión de un ojo
El exfutbolista de Estudiantes de La Plata debió dejar el fútbol profesional durante la pandemia y luego atravesó un duro problema de salud que le provocó la pérdida de visión en un ojo. Hoy trabaja vendiendo viandas y sándwiches en Rosario mientras busca estabilidad para sostener a su familia.
:format(webp):quality(75)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/10/m_rosso_2.webp)
La vida de Matías Rosso cambió por completo en pocos años. De disputar partidos en el fútbol profesional y llegar a vestir la camiseta de Estudiantes de La Plata, pasó a enfrentar una realidad marcada por problemas de salud, la falta de empleo y la necesidad de reinventarse para sostener a su familia.
A los 33 años, el exdelantero vive actualmente en Rosario y sale en bicicleta a vender sándwiches y viandas, una actividad que comenzó como alternativa laboral luego de quedar fuera del fútbol y atravesar una compleja situación médica.
El problema de salud que cambió su vida
Rosso fue diagnosticado con diabetes en 2015, justamente cuando llegaba a Estudiantes de La Plata. Años más tarde, una mañana se despertó sin poder ver de uno de sus ojos.
Tras realizarse distintos estudios, los médicos determinaron que había sufrido una retinopatía vinculada a la diabetes y una trombosis, cuadro que terminó afectando seriamente su visión.
“Un día me desperté y no veía de un ojo. Me fui a la guardia con mi mujer, me hicieron todos los estudios y ahí me dijeron lo que tenía”, recordó el exjugador.
Aunque el panorama es complejo, Rosso mantiene la esperanza de recuperar al menos una parte de la visión y, principalmente, de evitar que la enfermedad afecte también al otro ojo.
El final de su carrera durante la pandemia
Antes de los problemas de visión, su trayectoria futbolística ya había sufrido un fuerte golpe. Cuando jugaba en Estudiantes de Buenos Aires, Rosso padeció una fractura de tobillo y luego llegó la pandemia de coronavirus.
Durante 2020 dejó de conseguir club y terminó alejándose definitivamente del fútbol profesional.
A partir de ese momento comenzó una etapa completamente distinta. Trabajó durante cuatro años en un comercio, posteriormente compró un auto para desempeñarse como conductor de aplicaciones y más adelante consiguió empleo repartiendo productos para una fiambrería.
“Había que trabajar de lo que sea”, resumió al recordar aquel período.
:format(webp):quality(60)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/10/m_rosso_1.webp)
De los estadios a recorrer Rosario en bicicleta
Su situación laboral volvió a complicarse y Rosso encontró una nueva forma de generar ingresos. Su pareja prepara actualmente las viandas y los sándwiches, mientras él sale a venderlos y repartirlos por las calles de Rosario.
El cambio respecto de su etapa como futbolista fue profundo.
“Uno estaba acostumbrado a vivir una vida de futbolista y hoy le toca otra totalmente diferente”, explicó.
Rosso lleva 16 años junto a su pareja y destacó especialmente el acompañamiento que recibió de ella durante los momentos más difíciles.
:format(webp):quality(60)/https://radiorafaelacdn.eleco.com.ar/media/2026/10/m_ross0.webp)
Su paso por Estudiantes y el fútbol profesional
El delantero desarrolló buena parte de su carrera en clubes del ascenso argentino, aunque uno de los puntos más importantes de su trayectoria llegó con Estudiantes de La Plata, institución con la que incluso tuvo la posibilidad de participar de la Copa Libertadores.
Aquella etapa quedó lejos de su realidad actual, pero el vínculo con el fútbol reapareció en las últimas semanas a partir de una publicación en redes sociales en la que contó su situación.
El mensaje generó una importante reacción de solidaridad. Rosso recibió contactos de excompañeros, hinchas y personas que no conocía, e incluso algunos seguidores propusieron que difundiera un alias para poder colaborar económicamente.
El exjugador agradeció especialmente las muestras de afecto recibidas por parte de simpatizantes de Chacarita, Estudiantes y otros clubes por los que pasó durante su carrera.
“Tengo dos hijos y no voy a bajar los brazos”
Más allá de la ayuda recibida, Rosso asegura que su principal objetivo no es vivir de colaboraciones, sino conseguir un empleo formal que le permita darle estabilidad a su familia.
“Tengo dos hijos y no voy a bajar los brazos”, expresó.
Para el exfutbolista, encontrar un trabajo estable se convirtió en la prioridad mientras continúa con sus tratamientos médicos y busca adaptarse a una realidad completamente diferente de la que conoció durante sus años dentro de una cancha.
Hoy, mientras espera alguna mejora en su visión, Matías Rosso continúa recorriendo Rosario en bicicleta, vendiendo sándwiches y viandas para sostener a su familia y reconstruir su vida lejos del fútbol profesional.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión