Chimy Ávila cuestionó el negocio del fútbol tras quedar libre del Betis: “El jugador sirve mientras rinde”
El delantero rosarino rompió el silencio después de terminar anticipadamente su vínculo con el club español. A los 32 años, describió a los futbolistas como piezas reemplazables y dejó una contundente reflexión sobre el trato que reciben cuando pierden protagonismo.
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Ezequiel “Chimy” Ávila atraviesa un momento decisivo de su carrera. Luego de finalizar su etapa en el Real Betis y quedar con el pase en su poder, el delantero argentino habló sobre el funcionamiento de la industria del fútbol y cuestionó la manera en que los clubes valoran a los jugadores.
“El fútbol es un tráfico humano legalizado”, afirmó el atacante de 32 años durante una entrevista concedida a Referentes Podcast. La declaración se viralizó rápidamente y abrió el debate sobre la relación entre rendimiento, contratos y continuidad profesional.
El rosarino sostuvo que los futbolistas reciben reconocimiento mientras resultan productivos para sus equipos, pero advirtió que esa consideración cambia cuando pierden espacio, atraviesan lesiones o dejan de convertir goles.
Una crítica al carácter descartable del jugador
Ávila reconoció que el fútbol profesional ofrece importantes ingresos económicos, aunque remarcó que la valoración del deportista suele estar condicionada por su rendimiento inmediato.
Según explicó, cuando un jugador deja de responder a las expectativas puede ser sustituido rápidamente por otro. Para describir esa situación utilizó una comparación contundente: aseguró que el futbolista pasa a ser considerado “una máquina vieja” cuando el club entiende que necesita una nueva.
Sus palabras estuvieron atravesadas por la experiencia que vivió durante el tramo final de su paso por el Betis. El delantero había manifestado públicamente su intención de continuar, pero la institución sevillana terminó anticipadamente el vínculo que, en principio, se extendía hasta 2027.
Aunque su reflexión surgió después de esa salida, el atacante no apuntó exclusivamente contra la entidad andaluza. Su planteo alcanzó al funcionamiento general del fútbol profesional y a una lógica que, desde su perspectiva, prioriza los resultados por encima de las personas.
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El final de una etapa en el Real Betis
Ávila había llegado al Betis a comienzos de 2024, procedente de Osasuna, con la expectativa de aportar potencia, intensidad y capacidad goleadora. Sin embargo, no logró consolidarse como titular permanente y alternó períodos de mayor participación con otros de menor continuidad.
Su paso por el conjunto verdiblanco se extendió durante dos años y medio y abarcó tres temporadas. Si bien tuvo actuaciones destacadas —como el doblete que permitió eliminar al Elche de la Copa del Rey en enero de 2026—, nunca terminó de ocupar un lugar indiscutido dentro del equipo.
La competencia interna y los problemas físicos condicionaron su regularidad. Finalmente, el club ejecutó una cláusula que le permitió terminar anticipadamente el contrato y el delantero quedó en libertad de acción.
Un futuro todavía sin definir
Tras su salida del Betis, Ávila comenzó a analizar alternativas para continuar su carrera. Su nombre fue relacionado con clubes españoles y también con una posible vuelta al fútbol argentino, donde Boca apareció entre los equipos interesados.
Por el momento, no existe una confirmación oficial sobre su próximo destino. El atacante deberá evaluar las propuestas deportivas y económicas para definir si permanece en Europa o regresa al país después de casi nueve años en España.
Pese a la incertidumbre, el delantero aseguró que no siente temor por encontrarse sin club. En la misma entrevista recordó los obstáculos personales y profesionales que debió superar desde sus comienzos y afirmó que el desafío más difícil de su vida estuvo lejos de los grandes estadios.
De Rosario a la Primera División española
Nacido en Rosario, Ávila inició su recorrido profesional en Tiro Federal y posteriormente pasó por San Lorenzo. En 2017 llegó al Huesca, donde consiguió el ascenso y comenzó a destacarse en el fútbol español.
Su rendimiento le permitió incorporarse a Osasuna, institución en la que alcanzó su mejor versión y se convirtió en uno de los delanteros más reconocidos de La Liga. Desde allí dio el salto al Betis, aunque su ciclo en Sevilla no tuvo la continuidad que esperaba.
Ahora, con el pase en su poder, el “Chimy” busca comenzar una nueva etapa. Su futuro deportivo permanece abierto, pero sus declaraciones ya provocaron una discusión que excede su situación contractual: cuánto vale un futbolista para la industria cuando deja de garantizar resultados inmediatos.

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