Cerúndolo y Etcheverry le dieron un buen arranque argentino a la gira de polvo de ladrillo
Francisco Cerúndolo debutó con una victoria contundente en el ATP 500 de Múnich y Tomás Etcheverry hizo lo propio en Barcelona, donde sacó adelante un partido exigente hasta el retiro de Jack Draper. Ambos se metieron en octavos de final y ratificaron el buen presente del tenis argentino sobre superficie lenta.
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El tenis argentino tuvo un lunes positivo en el arranque de la gira europea sobre polvo de ladrillo. Francisco Cerúndolo y Tomás Etcheverry superaron con solvencia sus compromisos de primera ronda en los ATP 500 de Múnich y Barcelona, respectivamente, y avanzaron a los octavos de final con actuaciones que invitan al optimismo.
En Múnich, Francisco Cerúndolo mostró una versión sólida, agresiva y muy enfocada. El porteño venció por 6-2 y 6-2 al indio Sumit Nagal en apenas una hora y 10 minutos, en un debut sin sobresaltos que le permitió dejar atrás la temprana eliminación sufrida días atrás en el Masters 1000 de Montecarlo.
El argentino, actual número 19 del mundo y uno de los preclasificados del certamen, dominó el desarrollo desde el inicio con un juego profundo y consistente desde el fondo de la cancha. Su derecha volvió a ser una herramienta decisiva para marcar diferencias, especialmente en una superficie que potencia sus mejores recursos. Ahora, Cerúndolo se medirá en octavos de final con el neerlandés Botic van de Zandschulp.
Pero además del resultado, Cerúndolo dejó una imagen destacada por su conducta deportiva. En un pasaje del segundo set, cuando ganaba con comodidad y contaba con una chance de quiebre para ampliar todavía más la ventaja, corrigió una decisión del sistema electrónico y le cedió el punto a su rival al entender que la pelota había sido buena. El gesto fue reconocido por Nagal y sumó valor a una actuación convincente desde todo punto de vista.
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Etcheverry sacó adelante un cruce exigente en Barcelona
En paralelo, Tomás Etcheverry también dio un paso adelante en el ATP 500 de Barcelona. El platense venció al británico Jack Draper en un partido cambiante y de alto desgaste físico. El argentino perdió el primer set por 6-3, reaccionó en el segundo con un 6-3 y se imponía 4-1 en el tercero cuando su rival decidió retirarse por una lesión, luego de una hora y 45 minutos de juego.
Su rendimiento en Barcelona volvió a reflejar esa evolución. Más firme en los intercambios largos, competitivo en los puntos importantes y con una respuesta anímica importante tras ceder el primer parcial, Etcheverry volvió a exhibir argumentos para ilusionarse con una buena gira europea.
En la próxima ronda, enfrentará al ganador del duelo entre el portugués Nuno Borges y el francés Adrian Mannarino.
La jornada dejó, además, la derrota de Marco Trungelliti en su debut en Barcelona frente al serbio Hamad Medjedovic, por 7-5 y 6-4.
Sin embargo, la presencia argentina en el cuadro principal del torneo catalán continuará con los estrenos de Juan Manuel Cerúndolo, Mariano Navone, Sebastián Báez y Camilo Ugo Carabelli.
Con Roland Garros en el horizonte, cada partido empieza a pesar un poco más. Y tanto Cerúndolo como Etcheverry dieron en el primer paso una señal clara: están listos para competir y dar pelea en la gira más exigente sobre polvo de ladrillo.

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