Bad Bunny sacudió el Super Bowl con un show histórico y un mensaje político contra Trump
El artista puertorriqueño fue la gran figura del entretiempo del Super Bowl 2026: primer latino en presentarse en solitario, desplegó un espectáculo musical de alto impacto y aprovechó la vidriera televisiva más grande del mundo para reforzar su postura crítica contra las políticas migratorias de Donald Trump.
La actuación de Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl 2026 superó largamente el plano musical. En un evento que suele marcar el pulso cultural de Estados Unidos y del mundo, el cantante puertorriqueño combinó hits globales, símbolos latinoamericanos y un mensaje político directo que volvió a tensar su enfrentamiento público con el presidente Donald Trump.
El espectáculo se desarrolló en el Levi’s Stadium, ante más de 75 mil personas en el estadio y una audiencia televisiva estimada en más de 120 millones de espectadores. Bad Bunny se convirtió así en el primer artista latino en encabezar en solitario el show de medio tiempo, un hito que ya había despertado enorme expectativa desde su anuncio.
Vestido íntegramente de blanco, el músico abrió su presentación a las 22.20 (hora argentina) con “Tití me preguntó”, tema de su último álbum Debí tirar más fotos. Desde el inicio, la puesta en escena combinó una imponente estructura escénica con coreografías multitudinarias y una fuerte presencia de artistas y celebridades latinas.
Durante el show sonaron también “Yo perreo sola” y “Voy a llevarte pa’ PR”, con figuras como Jessica Alba, Karol G, Cardi B y Pedro Pascal acompañando sobre el escenario. Uno de los momentos más celebrados llegó con un popurrí de clásicos puertorriqueños, que reforzó el tono identitario de la propuesta.
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La primera gran invitada de la noche fue Lady Gaga, quien sorprendió con una versión en clave salsa de “Die with a Smile”. Más tarde, Ricky Martin se sumó para interpretar “Lo que le pasó a Hawaii”, una de las canciones más políticas del último trabajo de Bad Bunny.
El cierre fue una declaración sin rodeos: mientras interpretaba el tema que da nombre a su álbum, el cantante comenzó a nombrar a todos los países de América Latina, rodeado de bailarines que portaban banderas de la región, en una escena que sintetizó el espíritu del espectáculo.
El trasfondo político y el choque con Trump
La expectativa alrededor del show no solo estuvo puesta en lo musical. Bad Bunny se transformó en los últimos años en una de las voces más críticas contra las políticas migratorias de Estados Unidos y, en particular, contra el accionar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Semanas antes del Super Bowl, el artista había denunciado públicamente el endurecimiento de los operativos migratorios y justificó su decisión de no incluir a Estados Unidos en su gira mundial por temor a redadas en las inmediaciones de sus conciertos. “No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses”, había expresado recientemente al recibir un premio Grammy.
Durante el show, el mensaje volvió a quedar claro. “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, lanzó Bad Bunny, una frase que se viralizó de inmediato en redes sociales y que fue interpretada como una alusión directa al presidente estadounidense.
La respuesta de Trump no tardó en llegar. A través de sus redes, calificó el espectáculo como “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos” y cuestionó tanto la música como las coreografías, a las que tildó de “repugnantes” e “inapropiadas”.
La transmisión del Super Bowl es, año tras año, el programa más visto de la televisión estadounidense. En ese contexto, la elección de Bad Bunny como figura central del show de medio tiempo amplificó su mensaje a una escala inédita y convirtió al evento en un nuevo capítulo de su guerra mediática con Trump.
Lejos de esquivar la polémica, el artista utilizó el escenario más poderoso del entretenimiento global para reafirmar su identidad, su mirada política y su vínculo con América Latina, dejando en claro que su música —y su voz— trascienden el espectáculo.

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