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REGIONALES

El impactante cambio de la laguna Setúbal en diez meses visto desde un satélite

Las imágenes revelan el impacto en toda la zona de dos escenarios antagónicos. El 17 de enero el Paraná dejaba en el puerto local la histórica marca de -0,23 metros. Este martes al mediodía, prefectura midió 3,40 metros.

El 17 de enero, el Paraná midió en el puerto local -0, 23 metros, una marca histórica ya que se trató de altura más baja desde 1945 (-0,28 metros), superando la de 1949 que había sido de -0,20 metros. Es decir, fue la medición más baja de los últimos 77 años.

Casi diez meses después, Prefectura Naval Argentina midió en el puerto local 3,50 metros; 2,73 metros más que los anotados a mediados de enero.

Las imágenes satelitales a las que pudo acceder UNO Sana Fe dan cuenta de los dos escenarios. Se trata de postales totalmente antagónicas; a pesar de que el río actualmente se encuentre en una altura que podría considerarse "normal", de 3,40 metros. Si bien se encuentra lejos de los niveles creciente, la situación actual permite tomar dimensión del impacto que tuvo en la región la bajante histórica.

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Las imágenes fueron tomadas desde LandViewer, una plataforma de procesamiento y descarga de imágenes, de diversos satélites que pertenecen a las principales agencias espaciales del mundo (NASA (EE. UU.), ESA (Europa), Brasil/China, CNES (Francia), entre otros. En este caso, las dos imágenes corresponden a "Sentinel 2", un satélite que proporciona material a través de los “gemelos” Sentinel 2A y Sentinel 2B.

El río Paraná descendió 0,10 metros luego de aumentar su caudal y altura en varios puertos de Santa Fe desde principios de octubre. Fue el propio Instituto Nacional del Agua quien había anticipado que el crecimiento se frenaría. No solo se estacionó, sino que además descendiendo algunos centímetros.

Si bien las condiciones son mejores que en 2020 y 2021, la perspectiva climática aún no permite establecer el final de las aguas bajas.

La bajante histórica tuvo su inicio en marzo del 2020, un año más tarde recuperó una tendencia alcista sin alcanzar su normalidad, pero volvió a caer a fines del 2021, y provocó notorios cambios en la vida ambiental, económica, productiva y social.

De características extraordinarias por su "magnitud y persistencia", la bajante fue calificada como el estiaje "más largo de la historia" (desde 1884) y "seguirá siendo motivo de especial monitoreo", advirtió el INA.

La bajante afectó la fauna íctica al dejar seco el valle de inundación (donde los peces se refugian, alimentan, reproducen y crecen); produjo inconvenientes en el riego de cultivos y complicó las producciones industriales que necesitan captar agua. También acrecentó los problemas de incendios en las islas y los de contaminación del agua, ya que se redujo la capacidad del río de dilución de los afluentes crudos o industriales.

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